“Partamos de la base que yo estoy convencida que nuestro cuerpo es una cáscara que nos va a tener que durar mucho tiempo pues la medicina cada día avanza más y parece que tenga como principal reto que los humanos vivamos 120 años. A mi particularmente no me da la gana tener que pasear este mi cuerpo, con dolores, problemas y molestias y por eso hace mucho decidí que todo lo que la medicina preventiva va ofreciendo yo lo iba a aprovechar para mantenerme el mayor tiempo posible en la mejor forma física posible. En cuanto mi hermana me expuso la idea de realizar una cura consistente en un largo ayuno terapéutico con la ayuda de la acupuntura egipcia, que desde luego yo ignoraba que existiera, pedí hora para empezar la cura con David Berniger. Tan solo conocerle, y con las explicaciones que me dio me encandiló la propuesta y comprendí perfectamente que obtendría grandes beneficios. Le expuse a David mis circunstancias personales, que me impiden reducir o interrumpir mi vida o ritmo de trabajo diario. Yo soy abogado y no me puedo permitir quedarme en casa por ninguna cura, además tengo tres hijos y un marido y una casa en marcha, durante la semana y los fines de semana hago deporte y salgo mucho. Me aseguró David, que me encontraría muy bien porque la cura combinada con la acupuntura me daría mucha más energía, así que el mismo día de la primera visita comencé el ayuno, tengo que decir que lo comencé con ilusión y mucho interés. Pensé, esto es lo mismo que decidir hacer limpieza anual de tu armario, es difícil decidirte pero es muy satisfactorio el resultado, todo queda limpio y ordenado y además tiene la ventaja que encuentras cosas que te gustan y habías olvidado que tenias. Pues con el ayuno lo mismo, estás haciendo limpieza de tu organismo, y éste te lo agradece, no pasas hambre porque bebes mucho liquido y además la acupuntura te relaja y reduce la ansiedad, te pone en marcha tus puntos energéticos, con lo cual consigues aplicar tu energía y vitalidad a las cosas interesantes y te sientes mucho más despierta durante el día y duermes a pierna suelta por la noche. Te puedes permitir ir a fiestas y compartir mesa y mantel con la gente y en cambio seguir bebiendo vasos de agua, no sientes ninguna incomodidad. Y cuando después de casi 13 días, David te dice ahora ya puedes introducir un poco de fruta en tu dieta, y te sientas delante de un plato de fresca sandía, esos primeros bocados te saben a gloria. Al finalizar la cura te sientes como nueva y además acabas perdiendo esos kgs que siempre molestan cuando te abrochas una falda. Estoy segura que si puedo repetir este ayuno cuando David vuelva a Barcelona, mi cuerpo me lo agradecerá funcionando perfectamente sin darme problemas mucho tiempo.
Rita Galofré Abogado Barcelona – España