Alimentarse en exceso es -la mayoría de las veces- un medio para combatir la angustia, la depresión, o la ansiedad y el aburrimiento.
Las consecuencias de esos excesos son, el arrepentimiento y un aumento de la angustia por haber reincidido en los ellos.
Actualmente vivimos en una sociedad en la que se está tomando más conciencia de la necesidad de cuidar nuestro cuerpo. Lo cual no significa martirizarlo, sino más bien, educarlo para alcanzar el equilibrio psico-físico que todo ser humano necesita.
Una vez mientras caminaba por uno de los grandes desiertos que he atravesado, me di cuenta que la belleza real no es mas que aquella que vemos, cuando el vacío es invadido por nosotros mismos. De ahí el equilibrio necesario para procurar una armonía, ya que no sirve de nada hacer una dieta que nos enfoque únicamente a la parte física, cuando nosotros no hemos encontrado el convencimiento de nuestra integridad, de ahí la importancia de un acompañamiento o un couching, para convencernos de lo que estamos haciendo.
El éxito de una dieta comprende, sin lugar a dudas, una armonía entre nuestra salud mental y la física.